Los fermentados: un alimento funcional

Alimentación funcional: del «sin » al «enriquecido en»

 

Del “Free From” al “enriquecido en”

Expertos en alimentación están identificando una creciente demanda de productos libres (“Free From”), donde los consumidores exigen ingredientes cada vez más naturales y simples en lugar de procesados y/o artificiales.

La tendencia libre parece centrarse en una preferencia de productos que no usan conservantes artificiales o libres de alérgenos. El creciente número de personas con alergias o intolerancias alimentarias y el mayor interés por la salud por parte de los consumidores, está redirigiendo al sector de la alimentación hacia alimentos “sin” (“sin azúcar”, “sin edulcorantes”, “sin aditivos”, “sin gluten”, “sin lactosa”, “sin carne”, etc). Hasta tal punto que podemos llegar a ver en el mercado alimentos como hamburguesas sin carne, helados sin lactosa o dulces sin azúcar, conceptos que, unos años atrás no se nos hubieran pasado por la mente.

Debido al dinamismo constante del mercado, la industria alimentaria se enfrenta a un enorme desafío para crear productos libres de conservantes, que no utilicen conservantes no artificiales o que no contengan alérgenos y que, al mismo tiempo, brinden la misma textura, sensación y sabor.

 

 

 

 

Alimentos funcionales

Por otro lado, aunque parezca contradictorio, sigue habiendo una tendencia de mercado hacia los alimentos funcionales (“alto contenido de”, “enriquecido en”, etc), ya que se ha creado una moda de buscar la máxima salud a través de la alimentación.

Todos hemos oído hablar de este término alguna vez, pero… ¿Qué son realmente los alimentos funcionales? ¿Funcionan?

Los alimentos funcionales son aquellos que, a parte de proporcionar un valor nutritivo (energía, grasa, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales, agua, etc), tienen un valor añadido, proporcionando una función concreta para el organismo como puede ser mejorar la salud y reducir el riesgo de padecer algunas enfermedades

Pueden ser naturales o modificados tecnológicamente, añadiendo componentes biológicamente activos como minerales, vitaminas, ácidos grasos, fibra o antioxidantes. La dieta mediterránea, por ejemplo, esta basada en una alimentación funcional, ya que contiene diversos componentes que aportan efectos beneficiosos para la salud de forma natural.

 

 

Alimentos funcionales, ¿qué son?

Alimentos funcionales, ¿qué son?

 

 

 

 

 

 

 

Algunos ejemplos de alimentos funcionales naturales podrían ser:

  • Leches fermentadas o yogures, ya que los fermentos del yogur ejercen una acción beneficiosa sobre el funcionamiento y equilibrio del microbiota intestinal.
  • Frutos secos, porque contienen grasas poliinsaturadas que pueden prevenir la aparición de enfermedades cardio circulatorias.
  • Aceite de oliva, ya que contiene grasas monoinsaturadas y antioxidantes naturales que previenen la aparición de trastornos de la circulación, entre otros.

 

 

 

Por otro lado, algunos ejemplos de alimentos funcionales modificados tecnológicamente podrían ser:

  • Lácteos enriquecidos con ácidos grasos Omega 3, vitaminas A y D, calcio, etc., que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, pueden favorecer la función visual o mejorar el desarrollo de los huesos y prevenir osteopatía.
  • Cereales de desayuno enriquecidos en fibra y minerales, y así, ayudar a reducir el riesgo de cáncer de colon y mejoran la calidad de la microflora intestinal
  • Margarinas enriquecidas con fitoesteroles, pueden ayudar a disminuir la concentración de colesterol en sangre y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

 

 

 

¿Es necesario consumir este tipo de alimentos?

El consumo de estos alimentos ha aumentado en los últimos años, siendo ahora un 25% de los alimentos que encontramos en el supermercado

Como hemos comentado anteriormente, las personas sanas que siguen una dieta mediterránea ya están aportando a su alimentación alimentos funcionales naturales. Por lo tanto, a priori, no necesitan aportar estos nutrientes mediante alimentos modificados tecnológicamente.

Ahora bien, estos alimentos podrían estar indicados en aquellos grupos de población con necesidades nutricionales especiales (embarazadas, niños), estados carenciales, intolerancias, colectivos con riesgo de determinadas enfermedades (cardiovascular, gastrointestinales, osteoporosis, diabetes, etc) y personas mayores.

 

 

 

 

¿Están regulados? ¿Nos podemos fiar de las etiquetas?

Para declarar que un alimento tiene propiedades saludables dentro de la Unión Europea, requiere una autorización de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta avaluara a través de documentación y estudios científicos si realmente es así. Por lo tanto, todas las alegaciones nutricionales que encontramos en las etiquetas están científicamente probadas. En caso de no ser así, la EFSA tiene que retirar el producto del mercado.

En Sabuma siempre adaptarnos a las necesidades del mercado, en breve os adelantaremos novedades del helado, pero si queréis saber las nuevas tendencias del mercado, os dejamos con el artículo que habla de ellas: Tendencias en alimentación

 

 

 

 

No Comments

Post a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error

¿Disfrutando del blog? Comparte por favor

RSS
Follow by Email
Facebook
LinkedIn
Instagram